El Nuevo Dia

Adiós a un amigo y colega genial

Figuras como Gilberto Santa Rosa, Marilyn Pupo y Chucho Avellanet llegaron hasta la Funeraria Buxeda para despedirse de una de las figuras más importantes de la televisión local

VÍCTOR RAMOS ROSADO1 [email protected]

Frente a un elegante féretro de madera, cubierto con flores y arropado con la bandera de Puerto Rico, Marilyn Pupo y Herbert Cruz hacían guardia la tarde de ayer. Ambos, vestidos de negro y visiblemente conmovidos, compartían en silencio un momento muy simbólico. El hombre al que le rendían honor fue una figura clave en que pudieran tener carreras destacadas y longevas en la televisión puertorriqueña. Y es que sin Yoyo Boing, la televisión boricua, como la conocemos, no habría sido la misma.

Por décadas, Luis Antonio Rivera, su nombre de pila, se formó como cómico, participando de innumerables producciones y programas, e incluso, telenovelas. Mientras el tiempo iba pasando y la televisión cambiaba y evolucionaba, Yoyo Boing estuvo ahí, de una forma u otra, en todas sus etapas importantes.

Pupo y Cruz fueron solo algunas de las figuras y personalidades que llegaron hasta la Funeraria y Columbario del Ángel Buxeda para darle un último adiós a Rivera. Gilberto Santa Rosa también hizo su entrada a tempranas horas de la tarde.

El cantante compartió, con sus grandes ojos llenos de emoción, algunas de las cosas especiales que compartía en su relación con Yoyo.

“Él tenía un buen gusto para la música”, revela Gilbertito. “Hablábamos de música y de compositores, y eso lo recuerdo con mucho cariño también. Y su voz, una voz potente hasta el final. Yo recuerdo mucho la voz de Yoyo, cuando yo era niño, porque había un grupo aquí que doblaba las películas y todavía es la hora que muchas de esas películas en Latinoamérica todavía las pasan con las voces de actores puertorriqueños. Es un héroe de lo que es el arte y la cultura en Puerto Rico. Así que lo despedimos con la misma alegría. Estoy seguro de que él debe estar diciendo ‘misión cumplida’”, dijo el Caballero de la Salsa.

Otras figuras un poco más contemporáneas a Rivera también llegaron a despedirse. Chucho Avellanet, otra distinguida personalidad de la música y la televisión, abundó sobre el enorme legado que deja Yoyo Boing y su impacto cultural.

“El legado es su trabajo. Desgraciadamente, aquí en Puerto Rico no guardan material para pasarlo después. Yoyo tendría material para dos o tres horas de televisión. Pero aquí, no sé qué pasa. Yo estoy seguro de que ahora mismo, si buscas en un canal de televisión, hay muy pocas cosas. Todas las borran, las botan… Aquí no guardamos mucho”, lamentó Avellanet, quien trabajó junto a Rivera en incontables producciones.

Pero más allá de su legado como uno de los últimos gigantes de la época dorada de la televisión, Rivera deja un legado incluso más grande en la forma de su gran familia. Padre de siete hijos, Yoyo Boing llegó a ver su linaje crecer de forma exponencial, y al final de su vida tenía sobre una veintena de nietos, numerosos bisnietos y al menos tres tataranietos que llegó a conocer.

“Mi papá siempre fue bien disciplinado en su trabajo y sentía mucho respeto”, contó Marilú Rivera, una de sus hijas, cuyo parecido a su padre resulta innegable.

“[Crecer en casa de Yoyo Boing fue] igual que crecer en cualquier otra casa. Papi, una vez entraba por esa puerta, era papi. Había una división, él como actor y él como padre. Era bien callado, él no era de hacer chistes ni nada, hasta, quizás, después que nosotros crecimos, cuando nos hicimos adultos, la relación era como más abierta, pero mientras éramos chiquitos, era papi”, relató Diana, otra de sus hijas.

Ambas hijas compartieron algunas de sus memorias junto a su padre, recordando que Rivera era una persona que se tomaba muy en serio lo que hacía y que, incluso, no hablaba de sus compañeros de trabajo en la casa. Según sus hijas, procuraba siempre mantener una separación saludable entre su vida privada y su rol como figura pública, un balance que logró mantener durante toda su carrera.

“Yo creo que él va a seguir vivo en los corazones. Es parte de la historia. Él no necesita que le pongan esto o aquello. Yo creo que en cada corazón deja una cosita y cuando vean a un Yoyo por ahí, van a decir ‘mira, un Yoyo’. Eso es así. Es en el corazón de cada uno y en el recuerdo de cada uno. Ese es el mejor recuerdo”, concluyó su hija Marilú.

“Yo creo que él va a seguir vivo en los corazones. Es parte de la historia”

MARILÚ RIVERA HIJA DE YOYO BOING

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2023-12-07T08:00:00.0000000Z

2023-12-07T08:00:00.0000000Z

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